domingo, 18 de septiembre de 2011

Adictos a la escritura: Relato "Perdida".

Proyecto de Adictos a la escritura "La fotografía".

Título: Perdida.

Una luz clara y penetrante, me hace regresar del mundo de los sueños. Y me cuesta mucho trabajo abrir los ojos, pues no puedo controlar mi cuerpo. Finalmente lo hago y por unos segundos, no percibo ni una sola imagen de quien soy; siempre me sucede al despertar: suelo tener una vaga idea de mi persona, pero en realidad esto es totalmente diferente, como si mi alma hubiera decidido salir de paseo y después de mucho tiempo, regresar a mi cuerpo.

Me encuentro totalmente desorientada, dudando sobre la criatura que soy, la especie a la que pertenezco o si en verdad estoy. Parpadeo lentamente varias veces, siento las pestañas muy pesadas y que el manto de la conciencia vuelve a cubrir mi cabeza. Intento asimilar todo lo que experimenté hace tan sólo un instante, quizá no se trata mas que de una pesadilla alarmante.

Me incorporo, las nalgas me duelen debido a los múltiples relieves sobre los que me encuentro, mirando alrededor me descubro sentada en un césped irregular con ramas de distintas formas y tamaños, no puedo ver mis rodillas y estúpidamente esto me intranquiliza, están cubiertas por una tela larga y blanquecina, con manchas de suciedad por doquier, al final, mis pies portan unos tacones aperlados, que me parecen trivialmente acertados. Al levantarme con dificultad, me doy cuenta de que el equilibrio no es lo mío, nunca lo ha sido.

Comienzo a recordar todo lo que me ha hecho llegar a este sitio. Mi cabeza da mil vueltas, pero me asusto y corro sin rumbo sobre la hojarasca, con mis pies torciéndose un poco y los tacones doblegándose ante el césped y el barro. Me tropiezo y contra el suelo suspiro, pues caí a tiempo, para no estar ya en el fondo del lago que me hace frente.

Y no lo creo, tan grande el lago y yo percatándome de su presencia hasta el último segundo, pareciera que surgió de la nada y por tanto, el panorama es extraño, desde ahí la luz se percibe más tenue, los árboles más oscuros y el agua se desvanece en destellos conservadores, a través de las rocas que coronan la superficie; el conjunto da la impresión, de que el tiempo no transcurre en ese pequeño lugar.

Es hasta entonces, en que me percato de lo que cubre la desnudez de mi cuerpo: un vestido pomposo y sucio, pero que aún deja entrever un tono cercano al blanco. Me llevo las manos a la cabeza y doy con una tiara que envuelve un elaborado peinado, lo desbarato con desesperación y lanzo la tiara muy lejos de mí. Estoy exhausta y cierro los ojos aferrándome, intentando visualizar mi interior y acompasar mi respiración. Decidida me levanto el vestido sobre los muslos y anudo la tela sobrante por la parte izquierda, con la esperanza de no volver a caerme. Finalmente, me desprendo de los tacones y los hago acompañar a la tiara, con las manos en la cintura y con la mirada hacia el suelo, mi repentina tranquilidad se ve terminada.

Escucho unos pasos acercándose, haciendo crujir miles de ramas por el peso que conlleva el desplazo de aquella presencia, mi cuerpo se tensa al instante, no logro ver más allá del frío lago y los árboles poliformes. Me vuelvo con presteza, justo por donde he llegado a aquel paraje. Ahora un hombre de atractivo inexplicable y extremadamente blanco, se halla plantado ante mí, indemne al tiempo, con encantadores pero tristes ojos verdes, portador de abrigo, pantalón y zapatos negros.

Me dirijo hacía su rostro, poseedor de labios grandes, nariz imperfecta y cejas pobladas, firmes y caídas en la parte interna. Él también sigue mi rostro, con cierto dolor mientras me dice en voz baja pero de manera muy clara: “No tenías porque hacerlo”. Por ello, mi mente lo reconoce, pero no da cabida a aquellas extrañas palabras que sus labios me han ofrecido. Antes de que pueda decir algo, él da media vuelta y se va, tan insólitamente como ha venido.

Me siento exasperada y, tras el rastro imperceptible que ha dejado con sus pasos, me es inevitable avanzar. Los restos muertos del bosque lastiman las plantas de mis pies, pero no me detengo, puedo sentir al mundo entero, formar parte de él y por lo mismo, ser terriblemente vulnerable. Mis rodillas no soportan esta verdad, venciendo a mi culpable corazón y llevándome a bajar de las nubes en un estrepitoso final hacia la tierra. Mi voz resuena por el bosque: “No te vayas, no me dejes”. Pero el hombre ya se ha ido y por supuesto sé quien es.

Él llevaba por nombre Enda, estábamos comprometidos y le amé desde que tuve uso de razón, los mejores momentos de mi vida se los debía a él, pero ya nada de eso parecía haber sucedido alguna vez. Lo digo en pasado y con un profundo pesar, porque yo misma le he dado muerte dos días antes de nuestra boda, durante una noche lluviosa en que le vi con otro hombre. Y pudo ser ayer, hace un año, diez o veinte.

Ahora aunque hay claridad, sé que me quedaré en este sitio, con su aparición atormentando a mi corazón, diciéndome que no tenía porque haberlo matado, pero eso es imposible, claro que la había, siempre hay una razón para este tipo de cosas, algo mucho más poderoso que el amor, aunque no sea agradable; porque el amor mueve montañas al igual que la fe, pero los sentimientos que se desprenden del odio, pueden hacer que el mundo entero se sumerja en la más vil de las miserias.

Y entiendo que ya no soy humana, desconozco el lugar en que he caído y me pregunto si será mi infierno personal, aunque misteriosamente lo comprendo. Estoy condenada a recorrer la orilla del lago, los suelos y el cielo de aquel bosque, hasta memorizar cada detalle, hasta olvidar lo que he hecho y las personas que he conocido, hasta hacer a un lado al amor, si es que algún día le he conocido, hasta ya no respirar, hasta sentirme perdida de verdad.


*La foto está hecha con el móvil, en mis vacaciones a San Agustín Mezquititlán, Hidalgo.

16 comentarios:

  1. Athena, es el segundo texto que te leo. Me encanta la visión que le das a la protagonista con respecto a reconocer el pasado que hoy en día la atormenta gracias al viaje místico que hizo.

    Sin embargo, quién iba pensar que esta chica cometió un crimen pasional, porque su amado Enda estaba con otro hombre.

    Saludos Karuna ^^

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  2. Waa, a mí me gustó mucho leerte, el fantasma de una mujer atormentada por el triste final que le da a su amado, sencillamente excelente, ya que no se ve mucho eso de que la mujer mate al varon, hoy en día las cosas son más al reves. Y Deozz!!! lo que todos tememos cuando nuestra pareja en un hombre, que sea gay ahaha, genial, amo el yaoi pero es una pena que la joven allá tenido que sufrir de esa manera.

    Saludos.

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  3. el tormento interior de la protagonista después del asesinato debió de ser muy fuerte, aunque quizás con ese viaje interior consiguiera recuperarse... está genial!

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  4. Me encantó, es atrapante y te va dejando entender de a poco, aumentando el suspenso. Muy bello el paisaje!!

    Un placer leerte!!

    saludos!!

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  5. Otro que me ha gustado, me gusta la forma de atrapar y de avanzar sin darte cuenta.
    Me gusta como le has dado la vuelta a una situación que por desgracia pasa mucho del revés.

    Un saludo

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  6. Me gusta!! es increíble.. me desconcertaste por momentos y me atrapaste con este relato...
    Besos :)

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  7. Un buen relato: el resto de sus días condenada a vagar por la orilla de un lago, sin más recuerdo que el de su amado recordándole lo que hizo. Muy triste, en realidad.

    ¡Saludos, cuídate! :)

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  8. Ains mi Athena, siempre tan bello, profundo y lleno de sentimientos; olvidar el pasado, su infierno personal con la misión de olvidarse de quien es él mismo, ¡precioso!

    Un beso enoooorme

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  9. Qué eternidad más desoladora!! Lo peor debe ser "despertar" cada vez y no saber qué ha pasado. Me gustó cómo lo narraste, el ritmo que le diste al relato.
    Te sugiero igualmente revisar ortografía y puntuación. Y tengo una duda: ¿los diálogos los pusiste así para no sobrepasar el límite de dos páginas? Es que me gustan más con guiones, pero claro, no es mi texto, jaja (ya me metí con el anterior tuyo, pensarás que soy tu propia Edna, jaja)

    Besos!!

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  10. Que lindo, muy descriptivo, fue fácil leerlo y adentrarse en el relato. Felicidades.

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  11. Imaginativo, creo que muchas de nosotras hemos estado atormentadas por algo. "Siempre hay una razón para este tipo de cosas". Muy buena frase.
    Es un placer leerte

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  12. Wow, menudo escrito, Athena. Me encantó tu manera de narrar, cómo ella sabía todo lo que había pasado pero hasta el final no nos lo hace ver. Qué pena y cuánto amor desperdiciado. Tres personas que no van a tener a su ser amado por culpa del desengaño de una de ellas...
    Me encantó leerte, en serio =)

    ¡Un saludo!

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  13. "Estoy condenada a recorrer la orilla del lago, los suelos y el cielo de aquel bosque, hasta memorizar cada detalle, hasta olvidar lo que he hecho y las personas que he conocido, hasta hacer a un lado al amor, si es que algún día le he conocido, hasta ya no respirar, hasta sentirme perdida de verdad."
    Me encantaaa!!

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  14. Has conseguido sumergirme de lleno en el texto, en la angustia de la protagonista, en lo desgarrador de su sentimiento, en las sensaciones que tiene. Y el crimen cometido por ella me ha dejado super sorprendida, vaya giro le has dado. Y el último párrafo coincido con Angy en que es genial. Besos!!!

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