cuando suspiro intensamente a mis pulmones provoca.
Serio, sonriente amable, mi corazón late sin estímulo alguno y
sabes a hiel cada que mis labios en ti se posan.
Observo tu inexpresiva mirada, me alienta a seguir mi movimiento sutil.
Mi pasión contenida comienza a surgir y
bailo lentamente al ritmo de tu respiración, susurrando al cielo: dolor.
Siento que cada vez, más y más me acerco,
y cuando estoy por conseguirlo, quedo en el intento.
Deseo locamente tus besos en mi cuello y
espero un grito de tormentosa necesidad. Nunca llega.
Sin rastro alguno espero dejarte ir,
prefiero la muerte a hacerte sufrir.
Me distraigo con tu pelo, siento la suavidad de tu alma.
¿Seré parte de ti? ó ¿seré para ti? La palabra
más deliciosa es: te pertenezco.
Auque en ti esta el poder de rechazar lo que ofrezco.
Nunca me comprometo de verdad con lo que quieren de mí.
Prefiero improvisar en el arte de amar.
Sentir mi adrenalina correr al máximo por mis venas,
es una de mis mejores armas contra ti, mi pasión te rebasa y satisface.
Prefiero pertenecerte en alma que en cuerpo,
por que del cuerpo puedo disponer y de mi alma solo tú, la llave posees.
